Semana del 4/9/11

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Querido DiálogoEcológico: Recuerdo que los desechos médicos, que paraban en Nueva Jersey, si estoy en lo cierto, eran un problema grande al final de la década de los ochenta. ¿Es un problema todavía?

— Walter Maliszewski, Camden, NJ

Los desechos médicos arrastrados a las playas de Nueva Jersey fueron un problema grande a fines de la década de los ochenta, cerrando playas por un tramo de 80 km de la costa de Nueva Jersey. Las autoridades lucharon por meses para descubrir de dónde venían los desechos, y finalmente se dieron cuenta que la causa más probable era el basural de Fresh Kills en Staten Island sirviendo a la Ciudad de Nueva York. Los sistemas subóptimos del mismo no estaban conteniendo exitosamente la basura médica y otros desperdicios en el sitio, y las playas de Nueva Jersey—y los dueños de negocios y veraneantes— estaban pagaban el precio. Aunque nadie fue herido o expuesto a enfermedades por esta basura, el público se alarmó especialmente a causa de la crisis del SIDA que cautivaba a la nación en aquel momento. Se obligó a la Ciudad de Nueva York a pagar $1 millón por daños pasados de contaminación y tuvo también que absorber el costo de limpieza de las playas costeras de Nueva Jersey.

La pérdida resultante de turismo costó a los comerciantes a través de la región afectada hasta 40 por ciento de sus ingresos, con pérdidas totales estimadas bien por encima de $1 mil millones. Algunos propietarios de negocios de Nueva Jersey están todavía disgustados que no se ordenó a Nueva York a que les pagase reparaciones por sus ingresos perdidos también.

Tras el susto, el Congreso promulgó la Ley de Rastreo de Desechos Médicos en 1988, pidiendo a la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU (EPA) que creara un programa para rastrear mejor los desechos médicos de origen a fin, de modo que no acabaran ensuciando las playas ni ningún otro ambiente. Aunque el programa no fue renovado cuando expiró en 1991, sirvió como modelo para cómo los estados y los municipios podrían rastrear mejor la basura médica potencialmente peligrosa, y a la vez también ayudar a los centros médicos a instituir sistemas y procesos para verificar que estos sabían donde sus desechos iban a parar y que se deshacerían de ellos responsablemente.

Mientras tanto, Nueva York y Nueva Jersey han coordinado el establecimiento y mantenimiento de sus propios sistemas para poner fin a las llamadas “mareas de jeringa”. La piedra angular es un programa de multi-agencia diseñado para interceptar escombros y basura en la Bahía de Nueva Jersey antes que pueda llegar a playas llenas de turistas de la Jersey Shore. Gracias al plan—que depende de la vigilancia por grupos ambientalistas así como inspecciones rutinarias y especiales de limpieza por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU y la implementación de una red de comunicaciones para facilitar la cobertura de incidentes y respuestas rápidas—los cierres de playa disminuyeron de más de 110 km en 1988 a menos de 7 km en 1989, con cierres que han quedado a niveles similarmente bajos desde entonces.

Por supuesto, el desecho médico está lejos de ser el único problema que acosa las playas de EEUU y sus aguas costeras. Según el grupo no comercial Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC), la contaminación bacteriana de descargas de aguas negras tratadas, el agua polucionada de tormentas y otras fuentes causó 24.000 cierres de playas o alertas a través del país sólo en 2010. NRDC reportea acerca de la calidad del agua en las playas de EEUU todos los años en su serie de informes “Probando las Aguas”. La presión del grupo ha ayudado a impulsar a la EPA a que acepte revisar los reglamentos de la Ley de Agua Limpia que pertenecen al escorrentío de tormenta de aguas urbanas y suburbanas y actualizar estándares de calidad de agua anticuados de varias décadas para 2012. Estas mejoras deberían ayudar a mantener las playas desde la Costa de Jersey a los Grandes Lagos a California, y puntos intermedios, libres de escombros y sin peligros para nadadores y todo tipo de personas que toman el sol.

CONTACTOS: NRDC Testing the Waters; Medical Waste Tracking Act of 1988.


Querido DiálogoEcológico: ¿Qué es la “contaminación de fuentes difusas”? ¿Cuán grave es este problema y cómo puede ser controlado?

— Devon Corey, Nueva York, NY

A diferencia de contaminación que viene de fábricas industriales específicas, plantas de tratamiento de agua y otros “puntos’ fácilmente discernibles, la contaminación de fuentes difusas viene de muchos puntos, pero en conjunto crea un desafío formidable para las autoridades municipales, estatales y federales encargadas de asuntos ambientales y del control del agua.

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Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU (EPA), la contaminación de fuente difusa “es causada por lluvia o nieve derretida que se desplaza sobre y por la tierra [donde. ..] recoge y acarrea contaminantes naturales y humanos, y por último los deposita en lagos, ríos, pantanos, aguas costeras y freáticas”. Algunos de los contaminantes más comunes en la contaminación de fuente difusa son los excesos de abonos, los herbicidas y los pesticidas de terrenos agrícolas y áreas residenciales y petróleo, grasa y sustancias químicas tóxicas de escorrentío urbano y producción de electricidad. El sedimento de la construcción, y sitios mineros y agrícolas, ácidos, las bacterias y la deposición atmosférica de innumerables fuentes, también juegan un rol.

Mientras sus efectos varían de región a región, la contaminación de fuente difusa es probablemente la amenaza más grande a nuestra calidad de agua. EEUU ha hecho “avances tremendos durante los últimos 25 años para limpiar el ambiente acuático controlando la contaminación de industrias y plantas de tratamiento de agua residual,” dice la EPA. “Desafortunadamente, no hicimos lo suficiente para controlar la contaminación de fuentes difusas, o sin puntos específicos”. La EPA también llama la contaminación de fuente difusa la “fuente más grande de problemas de calidad de agua” y la razón principal de que 40 por ciento de nuestros ríos, lagos, y estuarios “no estén suficientemente limpios para satisfacer los usos básicos como la pesca y la natación”.

Porque viene de tantas fuentes, la regulación de la contaminación sin fuente específica es casi imposible, así que al final cada persona deberá tomar medidas para minimizar la contaminación engendrada por sus acciones. La EPA indica que todos podemos hacer nuestra parte: manteniendo la basura, los desechos de mascotas, las hojas y los escombros fuera de las alcantarillas y desaguaderos de tormenta, que generalmente se vierten directamente en cuerpos de agua cercanos; aplicando sustancias químicas de jardín y césped frugalmente; deshaciéndose del petróleo, anticongelante, pinturas y otras sustancias químicas usadas en forma apropiada, vale decir, en su punto de recolección más cercano de desecho, no en desaguaderos de tormenta; limpiando los derrames de líquidos de freno, petróleo, grasa y anticongelante, no regándolos con una manguera a la calle donde finalmente alcanzan las vías fluviales locales; y controlando la erosión de tierra en su propiedad y plantando coberturas de suelo y estabilizando áreas erosión.

Más allá de lo que podemos hacer individualmente, las autoridades locales, regionales y estatales también pueden ayudar a reducir la contaminación de fuente difusa decretando e imponiendo códigos de construcción y otras reglas que pueden reducir las descargas. La reducción voluntaria de fosfatos en los detergentes de lavaplatos en EEUU el año pasado, por ejemplo, fueron un paso grande hacia la reducción de la carga de nutrientes en nuestros riachuelos y lagos. Algunos municipios han llegado hasta imponer reglamentos de control de erosión y sedimento que requieren la construcción de zonas intermedias naturales en la construcción y proyectos de paisaje para filtrar contaminantes antes que alcancen las cuencas en las aguas locales. Si su comunidad no tiene reglas semejantes en vigencia, demande que sus funcionarios locales las promulguen.

CONTACTOS: EPA’s Nonpoint Source Pollution Page.

Animal Rights National Conference 2018