Semana del 6/6/10

Querido DiãlogoEcolñgico: EEUU fue azotado por varias tormentas mayores este invierno pasado. Los informes sobre el tiempo local nunca mencionaron esta anomaléa. éPero es un signo del calentamiento climãtico?

—R.A. Forbes, a través de email

Las pautas meteorolñgicas y tendencias son famosamente imprevisibles, variando como resultado de numerosos factores. Aunque es verdad que los inviernos con mãs nevazones y mãs tempestuosos podréan ser resultado del calentamiento climãtico, muchos meteorñlogos creen que El Niño—un fenomeno climatolñgico que implica temperaturas oceãnicas mãs tibias que las usuales a través del Pacéfico tropical y que afecta el tiempo por todo el planeta—es principalmente la causa de esta “miseria blanca” prolongada durante el pasado invierno.

Segün Joe Bastardi, un meteorñlogo con el servicio de pronñsticos del tiempo AccuWeather basado en Pennsylvania—la corriente de El Niño—que ocurre una vez cada tres a siete años—ha sido “muy fuerte, incitando muchas ventiscas serias para la regiñn del Medioatlãntico norteamericano”. Al alterar la intensidad de la corriente atmosférica del Jet Stream (“corriente en chorro”), El Niño puede forzar aire fréo del norte de Canadã a los Estados Unidos, convirtiendo la humedad de las nubes en nieve a medida que caen las temperaturas.

Bastardi cree que El Niño exacerba una tendencia ya progresiva de enfréamiento en el Pacéfico que forma parte de pautas céclicas naturales de calentamiento y enfréamiento no relacionadas con el calentamiento climãtico. “Cuando tenemos El Niño con un Pacéfico fréo, se nos dejan caer inviernos locos en el Este,” declarñ Bastardi a National Geographic News.

Debemos mantener en mente la diferencia entre clima y tiempo. Clima es el promedio del tiempo durante por lo menos tres décadas, lo que significa que tormentas específicas o inclusive inviernos con mucha nevazón, ni que hablar de otros tipos de tiempo extremo, no pueden considerarse como evidencia de la existencia o inexistencia del calentamiento global.© Tanya Liu, courtesy Flickr

Por supuesto, el calentamiento climãtico también podréa estar jugando un papel, segün Amanda Staudt, un cientéfico del clima con la National Wildlife Federation [Federaciñn Nacional de Fauna]. “Es difécil determinar el efecto del calentamiento global en alguna tormenta particular, pero es sumamente excepcional tener estas tormentas realmente grandes en un invierno especéfico,” dice ella. “El tiempo invernal excéntrico es otro signo mãs de como las magnitudes incontrolables de contaminaciñn de carbñn constituyen un experimento irresponsable con las personas y la naturaleza”. Staudt informa que las temperaturas mãs cãlidas causan que mãs agua se evapore de los océanos y que se asiente en las nubes, de donde finalmente cae de nuevo a la superficie terrestre como lluvia o, si temperaturas son suficientemente bajas, la nieve.

Los mismos tipos de condiciones atmosféricas han conspirado a veces para dejar caer mültiples pies de nieve en los Grandes Lagos del medio oeste en tiempos intempestivos. Un estudio de 2003 en el Journal of Climate [Diario del Clima] encontrñ que a medida que las temperaturas globales han subido, la cobertura de hielo invernal sobre los Grandes Lagos ha disminuido, introduciendo a su vez mãs humedad en la atmñsfera e inviernos con mucho mãs nieve a través de la regiñn. Esto se denomina a veces a como el “efecto del lago”.

Si o no las tormentas del invierno pasado fueron exacerbadas por el calentamiento climãtico, los cientéficos mantienen que debemos tener presente la diferencia entre el clima y el tiempo. Segün la Administraciñn Nacional, Oceãnica y Atmosférica (NOAA), el clima es el promedio de tiempo a través de por lo menos tres décadas, lo que significa que tormentas de nieve o inviernos especéficos, ni que hablar de otros tipos de tiempo extremo, no pueden ser considerados como evidencia de la existencia o inexistencia del calentamiento climãtico.

CONTACTOS: Accuweather; National Wildlife Federation, Journal of Climate; National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA).


Some eight million "flex-fuel" vehicles, which can run on either regular gasoline or so-called E85, a mix of 85 percent ethanol and 15 percent gasoline, are now on U.S. roads. Unfortunately, most of them are nowhere near an ethanol filling station, so they are just running on conventional gasoline. Pictured: an E85 pump in Parker, Arizona.© Chazz Layne, courtesy Flickr

Querido DiãlogoEcolñgico: He estado oyendo mucho acerca de la popularidad de la leche vendida en bolsas (en comparaciñn con cartones de plãstico o cartñn) en India, Europa y Canadã. éCuãles son las ventajas ambientales para la leche en bolsas, y creen Uds. que se popularizarã en EEUU? éY qué otras opciones existen ahé para bebedores de leche que tratan de ser “verdes”?

—Paul Howe, San Francisco, CA

Es verdad que leche en bolsas plãsticas—no los cartones ni jarras que utilizamos aqué en los EE.UU.—son de rigor en muchas partes de Europa, Iberoamérica e India y se estãn popularizando en Canadã, Sudãfrica, China y otras partes. Tépicamente contienen un litro de leche y son vendidas en paquetes de tres. La mayoréa de las personas cortan una esquina de la bolsa de leche y la mantienen vertical en un cãntaro en el refrigerador. Cuando la ültima gota ha sido agotada, las bolsas, que son hechas de polietileno de alta densidad fãcilmente recicladas, pueden ser lavadas y tiradas junto con otros étems a reciclar. Pero lo mejor de todo es que utilizan 75 por ciento menos plãstico que las jarritas para la leche equivalentes.

El hecho que las bolsas de leche son fãciles de reciclar y utilizan mucho menos plãstico (y como tal son mãs econñmicas) puede ser una razñn grande de su popularidad por todo el mundo. Son mãs populares que nunca en Gran Bretaña hoy en medio de preocupaciones que las jarritas plãsticas para la leche no son recicladas a niveles adecuados. Por lo menos dos de las cadenas mãs grandes de supermercados del RU han adoptado las bolsas de leche en los ültimos dos años.

Por supuesto, los detractores indican las bolsitas de leche no son tan firmes como las jarras plãsticas—pueden ser pinchadas o pueden estallar si se aplica demasiada presiñn. También, las mismas no se paran verticalmente como los contenedores mãs duros y no pueden ser selladas una vez que se han abierto—y son asé mãs propensas a derrames. Quizãs por estas razones, las bolsas de leche estãn perdiendo sus cuotas de mercado en muchas regiones del antiguo bloque soviético, donde fueron durante años el envase mãs comün para la leche. Algunos analistas citan el llamado efecto de “atracciñn de los estantes mãs bajos” de las bolsas de leche como la razñn, que quizãs tenga algo que ver con el por qué los supermercados de EE.UU. todavéa no se ven ansiosos de abrazarlas.

Por supuesto, los contenedores de papel/cartñn (de medio galñn) para la leche son también relativamente amistosos hacia el ambiente, especialmente si las cajitas vacéas se “trabajan” para abono al nivel residencial o municipal, o lavadas bien y recicladas. Tienden a ser mãs caras que las jarras plãsticas, sin embargo, ya que cuesta mãs fabricarlas. Varias compañéas estãn trabajando de modo

que se pueda emplear papel y cartñn reciclados en jarritas mãs grandes para la leche, al mismo tiempo que se mantienen costos comparables con las jarras plãsticas mãs econñmicas. Y aunque la mayor parte de nosotros ya no empleamos servicios de entrega a domicilio de leche, las botellas de vidrio que se utilizan (sé ellas todavéa existen! )—y que se recogen después de su uso—puede resultar el almacenamiento de leche mãs ecolñgicamente deseable, aunque distribuyendo la leche por todos lados y lavando todas las botellas de vidrio no son las actividades mãs ecolñgicamente atrayentes.

Quizãs la versiñn moderna del lechero es la “reparticiñn de rebaño”, por la cual la gente contribuye anualmente o mensualmente a una lecheréa local a cambio de un galñn de leche fresca de la vaca cada semana. Muchas de las reparticiones de rebaño ofrecidas estos déas incluyen leche orgãnica de vacas alimentadas con pasto, dando a los consumidores eco-conscientes una manera de apoyar a la pequeña granjeréa y disfrutar a la vez de leche que sabe es sana. Para encontrar una “reparticiñn de rebaño” en su ãrea, consulte la pãgina en lénea de Local Chapters del sitio web de Weston A. Price Foundation,, una caridad que trabaja para difundir las investigaciones del pionero en alimentos naturales Dr. Weston Price.

CONTACTOS: Weston A. Price Foundation; Farm-to-Consumer Legal Defense Fund.

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Animal Rights National Conference 2018