Semana del 9/1/11

La Ley de Control de Sustancias Tóxicas de 1976 (TSCA), que entró en vigor en 1976, se considera generalmente como un fracaso.

Querido DiálogoEcológico: ¿Qué se está haciendo para actualizar y reformar la Ley de Control de Sustancias Tóxicas de 1976, que comprendo está considerablemente caduca y permite realmente el uso de miles de sustancias químicas que nunca han sido probados adecuadamente por su seguridad?

— Henry Huse, Norwalk, CT

Según el Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC), una organización ambientalista prominente de investigación y apoyo, más de 80.000 sustancias químicas comúnmente utilizadas en Estados Unidos nunca han sido completamente evaluadas por sus impactos tóxicos en la salud humana y el ambiente. “Bajo la ley actual, es casi imposible para la EPA [Agencia de Protección del Medio Ambiente] tomar cualquier acción regulativa contra sustancias químicas peligrosas, inclusive ésos que se sabe causan cáncer u otros efectos graves de salud,” indica el grupo.

La Ley de Control de Sustancias Tóxicas (TSCA) fue diseñada para proteger las personas y el ambiente de la exposición a sustancias químicas peligrosas. Pero los estándares de la época dictaban en aquel momento que sólo esas sustancias químicas que se creían como de “enorme riesgo” serían susceptible a probas y regulación. Cuando la ley entró en vigor, unas 62.000 sustancias químicas escaparon análisis y la mayoría se han quedado en el mercado desde entonces. En el interín sin embargo hemos aprendido que muchas de ellas han sido ligadas a problemas hormonales, del sistema de reproducción e inmunidad, al cáncer, y a una plétora de problemas ambientales.

Y desde 1976, unas 22.000 sustancias químicas adicionales han sido introducidas sin evaluación alguna para fines de seguridad pública o ambiental. Parte de las sustancias potencialmente peores puede ser encontradas en productos de limpieza y de cuidado personal, en los muebles, en los materiales de construcción, en la electrónica, en contenedores de alimento y bebida, e incluso en los juguetes de niños.

“Hoy la ley es considerada generalmente como un fracaso y, recientemente, el propio de Inspector General de la Agencia de Protección del Medio Ambiente la encontró inadecuada para verificar que las nuevas sustancias químicas no presenten peligros,” reporta NRDC, que no es el único grupo preocupado acerca de reforzar la ley TSCA. La Coalición Para Sustancias Químicas Más Seguras y Familias Sanas incluye más de 200 organizaciones sin fines lucrativos—inclusive Physicians for Social Responsibility (Médicos para la Responsabilidad Social), el Grupo de Investigaciones de Interés Público (USPIRG), el Fondo de Defensa Ambiental y la Alianza del Cáncer del Pulmón (Lung Cancer Alliance), entre muchos otros—representando una asociación colectiva de más de 11 millones de padres, profesionales de la medicina, partidarios de personas con incapacidades de desarrollo y adquisición de conocimientos, partidarios de genet con problemas de salud reproductiva, ecologistas y negociantes a través del país.

Juntándose, los líderes de la coalición esperan convencer el Congreso para que remedie el problema al actualizar finalmente la ley TSCA y crear la “base para una política correcta y completa sobre sustancias químicas que proteja la salud y el ambiente, restaurando el lustro de los productos norteamericanos y su reputación de calidad en el mercado mundial”.

Específicamente, la coalición está presionando el Congreso para que revise la ley TSCA de modo que las sustancias químicas más peligrosas sean eliminados gradualmente o sean prohibidas del todo y que otras sean probadas y reguladas de acuerdo a los datos obtenidos, todo el tiempo asegurando el derecho del público a saber sobre la seguridad y el uso de sustancias químicas en productos cotidianos. También, la coalición está demandando financiación federal para expandir investigaciones en sustancias químicas alternativas más ecológicas que puedan reemplazar aquellas que presenten peligros conocidos de salud .

CONTACTOS: NRDC; EPA Summary of TSCA; Safer Chemicals, Healthy Families Coalition.


Querido DiálogoEcológico: Vi un anuncio de televisión para un tipo de papel higiénico que no tenía ningún núcleo de cartón para ahorrar papel. Entiendo que los grupos ecologistas concluyeron recientemente un convenio con Kimberly-Clark para proteger los bosques orientales de EEUU y parar el talaje por, entre otras cosas, papel de lavabo. ¿Me pueden decir si se está haciendo un esfuerzo similar para proteger los bosques boreales de Canadá, también utilizados desde hace tiempo para fabricar papel de sanitario?

— K. Douglas, Winthrop, MI

Tube-Free que son responsables por 80 millones de kilos de basura al año. © Thinkstock
En agosto 2009, Kimberly-Clark, el gigante del papel detrás del Kleenex, Cottonelle y las marcas Scott, y el fabricante más grande de productos de papel en el mundo, accedieron a las presiones de Greenpeace y otros grupos ambientalistas para corregir su mal comportamiento con respecto a cómo consigue su fibra de madera (fibrotraqueida) y cuánto contenido de reciclado incluye en sus productos. Después de varias campañas de hostigamiento por parte de Greenpeace, la compañía se comprometió a procurar 40 por ciento de su fibra de papel norteamericana—unas 600.000 toneladas anuales—de fuentes recicladas o de bosques certificados como sostenibles por la organización sin fines lucrativos Forest Stewardship Council (FSC). También, para el fin de 2011 Kimberly-Clark cesará de comprar fibra de madera no-certificada por FSC proveniente de los vastos bosques boreales de Canadá que se están encogiendo rápidamente—los bosques ancestrales más grandes del continente.

Una consecuencia de este acuerdo histórico es el lanzamiento por Kimberly-Clark del papel de baño Scott Naturals Tube-Free que, para reducir el desecho está enrollado de tal manera que no necesita tubos de cartón. La compañía estima que los 17 mil millones de tubos de papel higiénico producidos anualmente en EEUU representan unos 80 millones de kilos de basura—la mayor parte de la cual nosotros la botamos en vez de reciclarlos. Eliminando los tubos, la compañía espera que ahorrar cartón y permitir a sus clientes utilizar hasta el último pedazo de papel de lavabo, ya que por último no habrá pegamento para atascar al rollo. El PH sin tubo se está vendiendo inicialmente en Walmart y tiendas del Sam‘s Club en el noreste de EEUU y será lanzado nacionalmente y en otras partes si tiene éxito con los consumidores.

El despertar ecológico de Kimberly-Clark beneficiará sin duda las granjas forestales y bosques del Sudeste—el foco principal de operaciones madereras en EEUU estos días—y también beneficiará los bosques boreales de Canadá, de los cuales la compañía todavía procura una cantidad grande de su fibra de madera. Fácilmente el bosque ancestral más grande de Norteamérica, las forestas boreales canadienses proporcionan hábitat para más de mil millones de pájaros así como muchas especies amenazadas, inclusive el caribú de los bosques, las águilas de cabeza blanca, las águilas reales y los glotones. Es también el almacén más grande del mundo de carbón terrestre—todas esas millas de árboles, musgo, suelos y turba absorben aproximadamente 186 mil millones de toneladas de carbón que de otro modo contribuiría al calentamiento climático. A pesar de su valor al ambiente, un 60 por ciento de los bosques boreales de Canadá ya ha sido asignado a compañías madereras para el desarrollo y menos del 10 por ciento de ellos están protegidos formalmente en cualquier manera. La deforestación por Kimberly-Clark y sus competidores ha reclamado medio millón acres de bosque boreal anualmente en las provincias de Ontario y Alberta de Canadá sólo en los últimos años.

“A causa de la posición de Kimberly-Clark en el mercado de productos de papel, la política nueva de la compañía enviará una señal fuerte a sus competidores, Procter & Gamble, SCA y Georgia Pacific, que creando una política que protege los antiguos bosques es un elemento clave de todo negocio sostenible,” reporta Greenpeace. Por supuesto, hay muchas otras marcas de papel de baño que ya utilizan fibra principalmente reciclada y/o sosteniblemente cosechada—echa un vistazo a la Guía de Papeles Reciclados de Greenpeace y Guía de Papel de Lavabo para ver cuáles—pero estos no se encuentran fácilmente en tiendas convencionales y supermercados. Entre más los consumidores prefieran opciones más verdes, más notará esto la industria papelera y modificará sus ofrendas como corresponde.

CONTACTOS: Kimberly-Clark; Greenpeace.

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